In the heart of a neighborhood where afternoons fade behind half-drawn curtains and lukewarm cups of coffee, lives Doña Elvira, the self-appointed guardian of public morals and tireless sentinel of every whisper that drifts across the square. No one enters or leaves the parish unnoticed by her watchful eyes. During a church meeting, a few hushed words catch her attention, and in that instant she becomes certain she has stumbled upon a revelation the entire community deserves to know.
En el corazón de un barrio donde las tardes se consumen entre persianas entreabiertas y café recalentado, vive Doña Elvira, guardiana autoproclamada de la moral pública y centinela infatigable de cuanto susurro atraviesa la plaza. Nadie entra ni sale de la parroquia sin que su mirada lo registre. Cuando, en una reunión de la iglesia, ciertas palabras pronunciadas en voz baja despiertan su atención, Doña Elvira siente que ha tropezado con una revelación que el vecindario merece conocer.
Convinced that a secret pulse beats between the newly arrived young priest and the reserved nun who leads the choir, Doña Elvira decides the matter cannot remain in the shadows. What others might dismiss as an ordinary exchange transforms, in her mind, into a tale of lingering glances, doors closing softly, and encounters that stretch beyond proper hours. Every gesture becomes evidence; every silence, confirmation.
Convencida de que entre el joven cura recién llegado y la discreta monja encargada del coro late un secreto impropio de sotanas y hábitos, decide que el asunto no puede quedar en sombras. Lo que para otros sería un comentario trivial, para ella se transforma en una trama palpitante de miradas cruzadas, puertas que se cierran con sigilo y encuentros a deshora. En su imaginación, cada gesto se vuelve prueba, cada silencio, confirmación.
To uphold the seriousness of her discovery, Doña Elvira assembles a select “investigation team”: an improvised committee of neighbors as idle as they are devoted, seasoned in peering from behind lace curtains and turning the smallest movement into irrefutable proof. Armed with old binoculars, school notebooks, and an unshakable commitment to unveiling the truth, they organize surveillance shifts and construct elaborate theories that grow more intricate with each passing afternoon.
Para sostener la gravedad de su descubrimiento, Doña Elvira convoca a un selecto “equipo de investigación”: un comité improvisado de vecinas tan ociosas como leales, expertas en asomarse detrás de las cortinas y en interpretar el más mínimo movimiento como evidencia irrefutable. Armadas con binoculares antiguos, libretas escolares y una devoción inquebrantable por la verdad, organizan turnos de vigilancia y elaboran teorías que crecen con cada tarde de observación.
Meanwhile, the neighborhood carries on — children playing on the sidewalks, the baker announcing his arrival, church bells marking the hours — as the alleged forbidden story swells into near-epic proportions within the group’s clandestine gatherings. Through fervent speculation and confident conclusions, Doña Elvira’s crusade threatens to reshape the quiet rhythm of parish life, proving that in certain places, rumor can wield more power than any sermon.
Mientras el barrio continúa con su rutina —los niños jugando en la acera, el panadero anunciando su llegada, las campanas marcando las horas— la supuesta historia prohibida adquiere dimensiones casi épicas en las reuniones clandestinas del grupo. Entre especulaciones fervorosas y conclusiones apresuradas, la cruzada de Doña Elvira amenaza con transformar para siempre la tranquila vida parroquial, demostrando que en ciertos lugares el rumor puede ser más poderoso que cualquier sermón.
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