Books aren´t for Bears (Mark Barry)

En poco tiempo el cielo se oscureció y empezó a llover pesadamente, pero Oso pedaleó ayudándose del viento. Los coches retumbaban al pasar a su lado, y una de las veces, dos niños se asomaron desde la ventanilla para mirar asombrados al oso ciclista, curiosamente, ningún adulto parecía fijarse en absoluto. Ese el problema con los adultos. Ellos pocas veces se dan cuenta de las cosas importantes.

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